sábado, junio 30, 2012

290 MARGARITA: LA CONSTRUCCIÓN DE UNA MARCA

Toda generalización es grandiosa cuando es positiva y profundamente antipática cuando hablamos de valores negativos. De las víctimas de las generalizaciones, el trofeo siempre lo llevan razas, etnicidades, religiones, opciones sexuales y países.

Enfoquemos un instante los reflectores hacia los países. Si alguien dice “Todos los venezolanos son simpáticos”, inmediatamente aceptaremos el halago como cierto. Si alguien dice “Todos los venezolanos son flojos”, en el mejor de los casos replicaremos que no es correcto generalizar. Son simplistas casi todas las generalizaciones, pero existen. Cuando son basadas en características positivas pueden ser armas fabulosas de mercadeo. Francia es gastronomía. India espiritualidad. Alemania puntualidad. Cuando, por el contrario, un país se asocia de manera general a valores negativos, el daño para su economía y la psique de sus pobladores es tremendo.

Pertenezco a una generación a la que si le preguntaban en la adolescencia por Perú o Colombia, inevitablemente repetía la matriz impuesta de violencia y narcotráfico. En cambio, si en este momento le pregunto a un muchacho por esos mismos países, seguramente hablará de buena comida y pujanza, como primeras opciones de generalización. La razón por la que cambió la percepción general del público, se debe fundamentalmente a que en cada uno de los dos países hermanos, se ha invertido mucho esfuerzo y dinero en lograr marca-país que le muestren al mundo lo que realmente son, apoyados en sendos logotipos y eslóganes ya harto conocidos como son: “Perú ¡Mucho gusto!” y “Colombia, el riesgo es que te quieras quedar”.

Noten que los elementos de mercadeo que he nombrado asociado a los países en este escrito han sido: simpático, gastronomía, puntualidad y espiritualidad. En ningún momento he escrito Torre Eiffel para mercadear a Francia, o Taj Mahal para el caso de la India. Es decir, el mecanismo moderno para mercadear los países es a través de sus intangibles y, sobre todo, de aquellos culturales como son cantos (caso de USA y la música Pop), gastronomía (caso de Perú) o bailes (caso de Argentina y su tango). Las implicaciones económicas de una marca-país pueden llegar a ser impresionantes, pero lo mas hermoso es que muestran a propios y extraños los valores culturales y sociales que hacen grande a una nación. Nos exponen ante la generalización positiva. La halagadora.

Si es bien sabido esto, ¿por qué ha sido tan difícil hacer marca-país en el nuestro? Para explicarlo generalmente se esgrime el argumento de nuestra riqueza. Es cierto y sorprendente que Venezuela produce cada 10 días, por renta petrolera, el total de las exportaciones anuales de vino chileno o de café colombiano (unos 2500 millones de dólares), pero tanto en el caso de Chile como de Colombia, el sector vitivinícola y cafetero es mínimo en cuanto a aporte al PIB (2% en ambos casos); solo que ellos han sido hábiles a la hora de convertir a ambos sectores en grandes banderas de mercadeo, por los valores asociados que tienen de trabajo, emprendimiento y conocimiento. Si un día queremos desligarnos de la injusta imagen labrada de país rico al que no le hace falta trabajar, tenemos que empezar por crear una marca-país que se apuntale en nuestros intangibles. Este mes que culmina, la Isla de Margarita mostró magistralmente el camino.

II

Ayer terminó el evento “Margarita Gastronómica” (www.margaritagastronomica.net) que se extendió por todo el mes de Junio. Se trata de uno de los casos mas notables de generación marca-ciudad que he visto en Venezuela. El par de ajíes dulces del logotipo de Margarita con el eslogan “cómetela a pedacitos” llenó cada espacio del acontecer social y cultural de la Isla, y tuvo un impacto enorme de marca en el país. Es notable que una iniciativa surgida de un empresariado, que tradicionalmente no se apuntala en valores de acervo para mercadear, haya decidido usar como protagonista de mercadeo a una de las grandes fortalezas culturales de la isla, como es su tradición gastronómica. Lo mejor de todo, es que el resultado apunta hacia la sostenibilidad porque la misma comunidad creyó en la marca. Se volteó exitosamente la matriz que viene surgiendo de isla peligrosa, inaccesible y costosa en donde no hay nada que hacer, gracias a una andanada ininterrumpida de cantos, tertulias, ferias de calle, concursos, foros, conferencias, bautizos de libros, congresos… prácticamente no hubo aspecto que no se tocara. Vivimos una Margarita que de verdad provocaba comérsela a pedacitos.

Va desde esta columna mi aplauso para Fernando Escorcia, José Yapur, Pedro Baiz y Morela Sánchez, cerebros del concepto; y el agradecimiento infinito hacia los margariteños y sus alcaldías, por el ejemplo que nos han dado.

sábado, junio 23, 2012

#289 ARQUITECTURA Y GASTRONOMÍA


I
No se si se trata de un recurso poético inventado por mi padre para explicarme que el hombre define al espacio, y no al revés. De no ser verdad, prefiero no saberlo. Es una historia que me gusta y prefiero mantener el hechizo. Contaba mi padre que en Japón, antes de hacer un jardín, dejaban que la gente caminara libre por el terreno baldío. Así, poco a poco, se iban dibujando los caminos por los que les resultaba natural caminar a las personas, y sobre esa líneas, trazadas por el pisar cotidiano, posteriormente estarían asentados los pasos peatonales del jardín japonés. La comunión del paisajismo con la forma de ser de una sociedad, llevada al máximo.

Un restaurante no es diferente a nuestro pequeño jardín japonés. Tanto empleados como clientes, se mueven dentro de él casi por instinto. Podemos distribuir los espacios, o colocar mobiliario de manera que nos parezca estético, pero si nos empecinamos en voltear el cauce natural del río de gente que transita tanto cocina como sala, tarde o temprano seremos testigos de un ballet fallido, cargado de tropiezos y vueltas innecesarias. El movimiento del hombre, es el primer gran olvidado en muchos diseños de restaurantes.

II
Él tiene 55 años y se dispone a comprar yogurt y agua. Hay varias marcas en el anaquel y escoge las dos que mas le gustan. No lo sabe conscientemente, pero la razón por la que ha terminando por preferir esas marcas en particular, es porque en ambos casos, el envase es mas fácil de abrir. Puede sonar exagerado, pero una vez que quedó claro que quienes mas gastan en los supermercados son los jubilados, el estudio de empaques cómodos de abrir ha pasado a ser una de las tendencias importantes del diseño industrial.

Un restaurante no es diferente. El grupo etario que mas gasta en un restaurante suele ser el de edad madura. No sólo porque la expectativa de vida ha aumentado notablemente, y la gente es productiva a mas edad, sino por el hecho de que no poseen la misma presión de ahorro de los jóvenes, que comienzan su vida fuera de casa. Son cientos los factores que atentan, como que si de una tapa imposible de despegar de un yogurt se tratara, contra la comodidad de personas de edad media en un restaurante. Un caso clásico es el de las sillas de diseño en las barras, que ameritan pericia de escalador para treparlas. Pero está también la tenue luz que sumada a letras mal planificadas en el menú, hacen casi imposible leerlo; o el baño en el segundo piso. Detalles pequeños que harán que un grupo de personas la pase bien gracias a una comida y servicios correctos, pero no regrese. La edad del hombre, es el segundo gran olvidado en muchos diseños de restaurantes.

III
Tiene familia, pero también tiene delito. Su delito es uno solo. Es paralitica.

La ley lo exige, pero nadie lo supervisa. Hice el ejercicio mental de imaginarme en silla de ruedas entrando a los 20 restaurantes que frecuento durante el año, y terminé cenando en casa. Inclusive mi propio restaurante, al que consideraba bien planificado en ese aspecto, posee materos que entorpecen pasos y mesas dispuestas que imposibilitan acceso al área más bonita. En el caso de nuestro país se trata de un problema de fondo. Desde el transporte público hasta las aceras, desde las oficinas gubernamentales hasta un concierto.

Un restaurante no es diferente. Es solo un eslabón adicional en la cadena de exclusión. Las personas con condiciones de movilidad reducida, son el tercer gran olvidado en muchos diseños de restaurantes.

IV
Un no se que. Eso es lo que tienen los restaurantes de París. Desde el restaurante de lujo versallesco, pasando por el que muestra las últimas tendencias del diseño, hasta llegar al clásico bistró de barrio. Todos parecen parisinos. Los sacamos de contexto, los colocamos en otra ciudad, y parecen parisinos. Han logrado uno de los grandes secretos de la arquitectura urbana y del diseño de interiores. Han logrado identidad.

Llevado a Venezuela, no se trata de andar colocando hamacas en las esquinas de la sala o pinturas de araguaneyes en las paredes. Va mucho más allá. Por eso es un no se que. Es la etérea intangibilidad de los códigos que flotan sobre nuestra cultura para aglomerarla. Quizás, se trata de algo subjetivo que depende del hecho de que cada vez que un arquitecto diseña el restaurante, piensa en su país. Sea de lujo. Sea popular. Sea con muebles de diseño del siglo venidero. Es la diferencia entre el restaurante-ciudad y el restaurante-vitrina. La identidad, es la cuarta gran olvidada en muchos diseños de restaurantes.

lunes, junio 18, 2012

El menú del Comedor de Caracas lo dirijo yo esta semana

Casi siempre, la primera vez que a los cocineros nos dan la oportunidad de dirigir una cocina, es decir, la primera vez que nos convertimos en "Chefs", sucede en el restaurante de alguien que ya posee un concepto. En esos casos nos toca adaptarnos al estilo. Se trata de los primeros años que marcan. Y aunque la vida nos vaya llevando a crear estilos propios, queda la cocina de esos primeros años como un tatuaje de aromas y sabores permanente.

En mi caso, la primera oportunidad fue en un restaurante italiano ("La Vinoteca Delfino", 1993), y aunque no seguí cocinando italiano de manera profesional en mis siguientes restaurantes, quedó en mi un amor infinito por la cultura de la bota. Seguramente como forma de conjurar la nostalgia de esos primeros días felices de extremo estrés.

El menú que presento esta semana en El Comedor del Instituto Culinario de Caracas, es mi pequeño homenaje a ese 1993.



MENÚ DEL COMEDOR DE ICC DEL JUEVES 21 AL SÁBADO 23 DE JUNIO

I
Pascualina aperta de acelga
II
Mixto de antipastos
III
Fetuccinis con crema de parmesano, jamón serrano, ajo porro y piñones.
IV
Lasagna de vegetales, ossobuco y queso de cabra
V
Pannacotta dulce de mozzarella con almíbar de higos.



Costo del Menú por Persona Bs. 320,00.

Jueves a Sábado
Desde las 7:30 p.m.
Calle Choroní, Qta. La Guarimba, Chuao. Caracas - Venezuela
Reservaciones: 0212.9922429 / 9913008

¡Finalmente dicto un taller en Caracas! (23 de Junio)


TALLER DE PLATOS INÉDITOS DE LA NUEVA TEMPORADA DEL GOURMET
CON SUMITO ESTEVEZ
(Caracas)

El día Sábado 23 de junio  Sumito llevará a cabo un taller de 5 platos nuevos en su repertorio de la nueva temporada del Gourmet


Contenido:
·         Risotto de Tomate, Curry y yogurt
·         Pizza integral crujiente con calabacín grillado
·         Sopa de pescado frito
·         Cazuela gratinada de auyama y jamón serrano
·         Tomate relleno de lentejas con pasitas y almendras
·         Brownie de chocolate y remolacha con chantilly de vainilla

COSTO: BsF 450 por persona
Incluye: recetario, degustación y certificado de asistencia
Dirección Calle Choroní, qta la Guarimba, Chuao. (Al pasar el Gamma express de Chuao 2 cruces a la izquierda.)

Para asistir al curso:
Escribe un mail a cursos@institutoculinariodecaracas.com o llama al 0212-9922429/9913008. Allí te informamos la disponibilidad de cupo y te enviamos los datos para hacer el pago. Una vez realizado el pago confirmamos tu asistencia y enviamos las recetas. No necesita ni experiencia ni traer nada.

sábado, junio 16, 2012

288 ¿PARA QUE SIRVE UN LIBRO DE RECETAS?

Basta con ver la vidriera de cualquier librería para entender el inmenso poder económico detrás de los libros de cocina. Es difícil encontrar estadística concretas, pero según la página (en inglés) http://bit.ly/bGDJBp, para el año 2006, sólo en USA, se vendieron 500 millones de dólares en libros de cocina. Se trata de una industria tan poderosa, que desde 1995 posee un magno evento llamado “Gourmand Awards” para premiar los mejores libros de cocina (http://bit.ly/KU9DM5), y se calcula que cada año entran en concurso 10.000 libros.

A la luz de números semejantes, el título de este artículo podría parecer una provocación. Pero le invito a entrar a su cocina mientras lee estas líneas. Allí están. Con su orden descendiente de tamaño, que recuerda a una pirámide ladeada. Justo al lado del pimentero de madera y la vieja balanza de pesar harina. Testarudos como parte omnipresente de la decoración de las cocinas. Son los libros de recetas. Los que se ojean unas cuantas veces, y quedan para siempre como recuerdo de ágapes grandiosos o de seducciones planificadas. Rara vez los volvemos a abrir, pero seríamos incapaces de regalarlos. Los primeros que acomodamos luego de una mudanza. Libros de 100 recetas, de los cuales, salvo el caso de algunos disciplinados estudiosos, hemos hecho a lo sumo 5 recetas que nos aprendemos de memoria. Cabe entonces preguntarse: ¿Por qué se venden tanto? ¿Para que sirven?.

Los libros de cocina indudablemente son objetos de culto tanto para fanáticos y gastrónomos, como para profesionales de la cocina que recurren a ellos en busca de inspiración y nuevas ideas. Vistos en retrospectiva, suelen ser una fuente estadística fabulosa que nos permite entender la evolución de la manera de diseñar libros, fotografiar, cambios en los hábitos y dietas de la gente, ingredientes y decoraciones que se imponen a lo largo de diferentes generaciones, e inclusive la influencia cultural de un país en un momento específico de la historia.

Pero mas allá de los especialistas en el área, los grandes compradores de libros de recetas son personas que no viven de la restauración como oficio. Quizás, y especulamos con la afirmación, los grandes compradores y beneficiados, son los principiantes. Los emancipados que dejan por primera vez la casa y ya no tienen madre que les cocine, los divorciados que se encuentran por vez primera ante una sartén, los recién casados y los que migran. Todos se enfrentan a una primera vez frente a una cebolla. Por eso seguramente, aunque no abran mas nunca el libro de recetas que los sacó del escollo inicial, esos primeros libros se guardan como tótems sagrados en anaqueles de la cocina.

Otra de las razones detrás del inmenso éxito de los libros de recetas, radica en el hecho de que estos son un poderoso aliado a la hora de seducir. Son muchas las veces que nos ha tocado cocinarle a una suegra, a la persona que queremos, al grupo de amigos que nos disponemos a impresionar. En todos esos casos, apelamos inevitablemente a ese libro. Rezando para que nos salga bien el plato que hacemos. Confiados en las instrucciones. La cocina es rutina y estos libros nos sacan de ella. Los libros de recetas se parecen mucho a los de cualquier oficio por el hecho de que son comprados por personas con las mismas afinidades manuales, que aspiran llegar al grado de experticia que señalan las fotos y las instrucciones; pero con el aliciente adicional de que pasan a ser portales que nos llevan de viajes a otros países, de la mano de aromas y costumbres.

Pero son tres los aspectos fundamentales por los cuales un libro de receta no solo sirve, sino es fundamental: Son reservorio de nuestra memoria gustativa, dejan documentada nuestra oralidad y son parte de nuestro pasaporte. En tiempos en que estamos dándoles a nuestros hijos menú para niños en los restaurantes, y con ello robándoles el derecho a tener memoria gustativa que los una a su acervo; los libros de cocina serán esa memoria cuando crezcan. Nos reclamarán por no haber compartido con ellos en la mesa, pero tendrán una herramienta para subsanar nuestra falta. La gran virtud de un libro de recetas tradicionales es que logra transcribir la oralidad de fogones y tardes, que ha pasado de abuela a hija, y la convierte en caracteres. Cada vez que alguien emigra de Venezuela y, libro en mano, se aboca a la tarea de conjurar nostalgias o de impresionar amigos de esas tierras, el libro de cocina pasa al ser el libro de un mago que, con recetas de pócimas milenarias, invade nuestras casas de país.

Son muchos los factores necesarios para internacionalizar una cocina. Indudablemente el que en las vidrieras de las librerías esté escrita la palabra Venezuela es uno. Y al abrir sus páginas la palabra arepa saltará, recordándonos para que sirve un libro de recetas.

sábado, junio 09, 2012

287 ALIMENTACIÓN PARA PACIENTES CON PARKINSON

Uno de los momentos mas amorosos y sobre todo aleccionadores, que ha vivido nuestra familia, se dio en 1983. Mi padre había sufrido un accidente y debido a ello sólo podía alimentarse a través de pitillos que pasaba a través del hueco dejado por un par de dientes, que fueron removidos con este fin. Cada mediodía veíamos llegar al hospital a mi abuela con la comida. Colocaba un mantel en la mesa del enfermo y se aseguraba que las flores no estuviesen marchitas. Luego sacaba vasitos con líquidos tibios y los colocaba uno al lado del otro.

- Este es de tajadas de plátano hijo. Tostaditas como te gustan. Este de caraotas, mi amor. Este es de carne mechada, no le puse mucho comino- Y paciente, sorbo a sorbo, chupada a chupada, mi padre almorzaba pabellón. En esas jornadas maravillosas, mi abuela María nos dio la lección fundamental. La comida es ritual, acto de amor pensado y camino expedito para lograr calidad de vida. Faltaban 6 años para que yo tomara la decisión de ser cocinero, pero esos días, seguramente sin saberlo conscientemente, entendí que los cocineros podemos ser tan sanadores como mi abuela María.

Son muchos los casos, en los que las personas deben tener hábitos especiales de consumo por razones médicas. Los tres clásicos son diabetes, enfermedad de Crohn e intolerancia al gluten; pero existe un conjunto importante de enfermedades en las que una dieta adecuada puede paliar síntomas. En todo caso, más allá de los beneficios curativos, queda claro que ante una enfermedad, en cuanto a calidad de vida, la comida pude ser un enorme aliciente. La ironía, es que casi siempre en esos casos, tanto familiares como los cocineros, lo pasamos por alto. Los primeros literalmente tratan a la cocina como cocina de enfermo, los segundos no han sido entrenados para saber que cocinar.

Recientemente me pidieron que hablara en un seminario sobre la enfermedad de Parkinson, lo que me llevó a entender esa condición médica desde la perspectiva de mi oficio. Es un caso realmente interesante. La condición dietética de mayor importancia que tienen es la de evitar proteínas mientras toman la medicina que los ayuda a hacer llevadera la rigidez, ya que ambas (proteína y levodopa) compiten por los mismos mecanismos de transporte en el intestino y la medicina pierde efectividad; de allí que se recomienda comer carnes solo en la cena. Otro par de aspectos tiene que ver con la digestión, que en este caso suele ser lenta y los pacientes sufrir de estreñimiento. Por lo tanto, con evitar grasas saturadas en exceso y apelar a una dieta rica en fibra es mucho lo que se logra. Una vez pasado estos escollos dietéticos (fibra y proteína), el paciente con Parkinson es literalmente dejado a la buena de Dios. Lo terrible es que queda relegado un hecho tremendo: son pacientes con problemas motores tan importantes que comen extremadamente lento, les cuestas mucho asir los cubiertos y tienen bastante dificultad para tragar. Pocas cosas pueden agregarle tanta calidad de vida a una persona como la comida, y aun así vemos como la dieta es la gran olvidada de la medicina. Por el momento el caudal de información prácticamente está en manos de desesperados familiares que van aprendiendo a las malas y se transmiten el recetario a través de páginas webs y grupos organizados de apoyo. Sumado a esto, en vista de que cocineros y médicos no están trabajando en el tema, es impresionante la cantidad de chapuceros que escriben verdaderas barbaridades como “La dieta de Parkinson: alimentos que ayudan a limpiar las neuronas” y que son leídas por familiares ávidos de un milagro que les ayude.

Cuando un paciente come lento, la comida se enfría. Cuando un paciente tiene dificultad para tragar, termina prefiriendo lo untuoso. Cuando un paciente tiene problemas para asir un cubierto o la vajilla, la comida que hay que picar o el plato de sopa que hay que acercar pasan a ser una pesadilla. Temperatura, textura, formato y puesta en escena. ¡Cuatro aspectos gastronómicos para los que un cocinero es entrenado a lo largo de una vida!, cuatro aspectos que estudiados, podrían sumar mucha felicidad a un paciente con Parkinson.

Intentar inventar platos que se amolden a las nuevas condiciones de consumo de un paciente con Parkinson es un error. Lo que hay que hacer es ver cuales recetas ya conocidas poseen las características necesarias. ¿Al mediodía debe comer untuoso, sin proteínas, fácil de manipular y que se mantenga caliente en el tiempo?... ¡Voilá!, intentemos con una lasaña o un risotto de vegetales. ¿En la noche necesita proteínas sin grasas saturadas, en formato pequeño y untuoso? ¡Lo tenemos!, intentemos con una ensalada con vinagreta de oliva y trocitos de atún asado.

Sobre todo, entender que cuando alguien está enfermo, recordárselo es un castigo adicional. No tenemos por que hacer papillas desabridas en platos de plástico, habiendo recetario, vajilla bonita, flores y mantel.

lunes, junio 04, 2012

PARRILLADA DEL DÍA DEL PADRE EN ICTC

Fotos reales de eventos pasados en nuestro ICTC


¡LA PARRILLADA DEL DÍA DEL PADRE EN ICTC!

la Isla de Margarita está de fiesta durante el mes de Junio en un gran evento colectivo organizado por todos los entes neoespatanos que hemos bautizado MARGARITA GASTRONÓMICA (Calendario), y en el marco de esta gran fiesta nuestro Instituto Culinario y Turístico del Caribe tendrá el próximo domingo día del padre (domingo 17 de Junio, 2012) una parrillada.

Se trata de una jornada informal al aire libre (nota importante: sin aire acondicionado), idéntica a la que tendríamos de invitar amigos a nuestra casa.


MENÚ
(Servido estilo buffet para escoger lo que desee)

Pescado con ají dulce envuelto en hoja de plátano
Brochetas de pollo con salsa de coco/curry
Costillitas de cerdo con BBQ margariteña

Chaco (batata) asado
Papa asada
Pinchos de vegetales al carbón
Jojoto
Arepa de maíz pelado

Ensalada mixta
Guasacaca de mango verde
Picante de casabe y onoto

Brownie de cacao de Paria (niños)
Merey pasado en almíbar con queso de cabra margariteño

(Incluye bebida)



INFORMACIÓN: Reserva de cupo a través de cursoscortosictc@gmail.com

PRECIO: Adultos (BsF. 350). Niños hasta 15 años (BsF. 270)

HORA: De 03:00 pm a 06:00 pm

LUGAR: Sede del ICTC, La Asunción, Isla de Margarita

sábado, junio 02, 2012

#286 AGRICULTURA URBANA

"Si quieres ser feliz una hora, emborráchate. Si quieres ser feliz un día, mata al cerdo.
Si quieres ser feliz una semana, haz un viaje. Si quieres ser feliz un año, cásate.
Si quieres ser feliz toda la vida, ten un huerto"

Proverbio chino

I
Ver la imagen satelital de Tokio (http://bit.ly/LTs1SS) es un ejercicio que encoge el corazón. La segunda ciudad más extensa de la tierra vista desde el espacio (hoy se considera a Manhattan, junto a su área metropolitana, como el área continuamente habitada mas grande del planeta), es literalmente un inmenso desierto de 7000 kilómetros cuadrados rodeado de verde. No es una excepción. Cada ciudad que hemos construido, obviamente se ha asentado en los lugares mas fértiles; pero irónicamente para poder construir una casa, necesitamos primero deforestar. Nos acostumbramos a pensar que un desierto vegetal es solo aquel que pintan de marrón claro en los mapas, y tiene preciosas dunas de arena. Pero visto desde la distancia objetiva, nuestras ciudades también lo son. Nuestros pocos parques no son mas que tímidos oasis en medio del concreto. Nuestras mascotas, apenas los últimos sobrevivientes de una diáspora que, obligada, huyó a bosques lejanos. Si sumamos el área de las 60 ciudades más extensas del planeta (http://bit.ly/7ninga), veremos que juntas ocupan una extensión de 139.820 Km2; pero los números suelen ser entes poco esclarecedores si no se establecen comparaciones: Hagamos el terrible ejercicio de imaginarnos que el occidente venezolano se convierte en un desierto en donde costosamente puede observarse vida vegetal. Es decir, cada milímetro de Mérida, Táchira, Trujillo, Zulia, Lara, Carabobo y Falcón, se convierten en eriales yermos. Cada uno de esos 142.150 Km2 convertidos en lugares en donde los pocos espacios verdes son oasis y apenas se ven animales morar. Tan sencillo como que para construir las 60 ciudades mas grandes (¡apenas 60!) del planeta, el hombre ha deforestado el equivalente a todo el occidente venezolano.
Toda comodidad posee un precio. Pareciera que el precio que estamos pagando por vivir en ciudades, es la extinción.

II

No es causal entonces el creciente movimiento mundial que aboga por conceptos compensatorios de desarrollo sustentable, como es el caso de los sistemas de Agricultura Urbana. Coloque justamente esas dos palabras en el buscador de imágenes de google (http://bit.ly/KcXMYO) y deléitese con cientos de fotos de ideas realmente geniales para poder sembrar en espacios reducidos urbanos. Algunas de esas ideas son totalmente domésticas como, por ejemplo, el proyecto de Alternativa Verde (http://alternativaverde.wordpress.com/category/huerta), y otras revolucionarias como el Hedrón (http://bit.ly/yqpmSH) para criar peces y cosechar vegetales en los techos de los edificios. Simplemente basta con empezar en internet la búsqueda de Huerta Urbana para iniciarse en uno de los actos mas trascendentales en términos ecológicos de los últimos tiempos: Volver a convertirnos en recolectores. Deslastrarnos del paradigma depredador.
Hemos hecho desmanes inimaginables en términos ecológicos, pero queremos revertirlo también. Ya hablamos de ecociudades (o ecópolis) como ejemplo de aquellas que se diseñan siguiendo patrones ambientales basados en el desarrollo sustentable, lo que a todas luces es un concepto que seguramente era impensable hace una centuria. Hay desde proyectos comunitarios en ciernes como los que vienen coordinándose en Venezuela (http://www.ciudadccs.info/?p=291949), hasta un ranking de las principales ciudades en donde se están estableciendo políticas para incentivar huertos urbanos, como puede verse en http://bit.ly/KhrYzI. Empezar es muy fácil y este artículo no es mas que una invitación. Solo hace falta un poco de tierra abonada y unas semillas. Al principio, quizás, la cosecha doméstica se limita a una hierba aromática en un matero y un puñado de ají dulce; pero antes de darnos cuenta, nos hemos enamorado de esas matas, y a la vuelta de la esquina termina esperándonos nuestro huerto.

Vivimos en un mundo en el que los hippies comienzan a ganar la batalla o, como bien me dijo vía tuiter, rebatiendo mi frase, @marisabelarte: “La agricultura ecológica no es tema de hippies sino de campesinos y de culturas en resistencia y lucha por un mundo diferente”. Dos visiones concordantes de un hecho mayor, probablemente nos encaminamos hacia un mundo mejor.